21 dic. 2010

Capítulo 14.

Sábado, 19:21.
Alex.
Joder. Paula se ha vuelto a liar con aquella chica, con Laura. ¿Por qué? ¿Por qué se fija en esa chica y no en él? Él la cuida, la acompaña a todos lados, la ayuda, la quiere... La ama. Sí, está seguro. Ya había sentido eso por otra chica y sabía lo que era. Sabía lo que dolía. Y es lo que siente ahora, está seguro. Quiere decírselo, quiere contarle todo lo que siente. Lo desea. Bueno, la desea a ella. La desea a más no poder. Quiere gritarlo. ¿La llama? No, no quiere parecer pesado. Pero necesita hablar con ella. No. Cree que es mejor dejarla. Ya se lo dirá más adelante.




Sábado, 19:32.
Paula.
Paula abre los ojos. Lleva durmiendo toda la tarde. Su almohada está mojada. Se levanta. Camina despacio hasta el espejo. Tiene los ojos hinchados y rojos. Tiene que salir. Dar un paseo, despejarse. Se peina, se maquilla un poco y se viste. Coge las llaves y el casco, y sale de su casa. 
Su moto está enfrente de su edificio. Camina tranquilamente hacia ella. Se monta. Intenta arrancarla. Una vez, dos... No arranca. Paula sonríe. Lleva desde los 16 con esa moto, sabe perfectamente que es lo que tiene que hacer ahora. Se baja. Se coloca delante del vehículo y le pega una fuerte patada. La moto emite un ruido y, como por arte de magia, arranca.
Paula circula tranquilamente por las calles de la ciudad. No sabe exactamente a donde va, solo conduce tranquilamente.
Sin saber cómo, ni por qué, acaba en casa de su mejor amigo. Aparca la moto y se baja de ella. Se dirige a la puerta y llama al timbre.
Alex le abre. Una gran sonrisa se dibuja en la cara del chico. Va vestido con una camiseta de tirantes blanca y un pantalón de chándal azul oscuro. Va descalzo y está despeinado. Paula sonríe. Es realmente guapo. Y sin ni siquiera pensarlo, la chica se abalanza sobre él y empieza a besarlo apasionadamente.

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